Mario Alberto Hernández – Mi pasión es la transformación de personas y empresas, Coach & Business Developer

En muchas ocasiones hemos visto casos en los que la persona que menos destacaba en la escuela, hoy es un empresario prominente o logró colarse de manera efectiva en buenos puestos y hasta se volvió famoso; algunas personas me han consultado en conferencias o talleres, asumiendo que esos casos gozan de “buena estrella” o con un empecinado deseo de saber “¿Qué hicieron ellos que nosotros no hemos descubierto?”.

En mi experiencia para que una persona destaque es necesario tener un adecuado balance entre los significados que hay en su mente y las acciones que lleva a cabo. En eso se resume todo, un buen atleta sabe que el éxito en lo que se propone depende 60% del tiempo que pase en el gimnasio y 40% de lo que come, descansaba y comparte con los demás, pero todo está contenido en el 100% de su mente.

En el terreno ejecutivo además podemos decir que el éxito depende en gran manera en la habilidad para relacionarnos con los demás, y de lo que significan los demás; qué creemos con respecto a las personas, qué imaginamos al tratar con ellos y cómo nos afectan esas relaciones.

He tratado con ejecutivos de diversas empresas y el síntoma más común de que algo anda mal, y es grave, es la alta rotación de personal, un clima laboral pesado, radio pasillo, retrasos en las entregas del trabajo, etc., y una pregunta muy reveladora es: ¿Qué viene a su mente cuando se relaciona con las personas?

Los seres humanos somos un todo que se expresa de manera sistémica, si su pensamiento sobre algo o alguien está claro para usted, toda su fisiología reflejará eso, su tono de voz también y sus conceptos generarán un marco desde el cual va a medir la capacidad de su interlocutor, por esta razón, es importante el significado.

¿Qué significa para usted su subordinado? ¿En qué piensa cuando ve llegar a la persona del aseo? ¿Qué emociones y pensamientos le vienen cuando su jefe le llama o ve llegar a los socios? ¿Al tratar con un cliente cómo es su fisiología? ¿Al prospectar?

Somos un todo que funciona eficientemente, perfectamente e incondicionalmente; por esta razón es importante cambiar los pensamientos que sostienen nuestras creencias y no se trata de simplemente volvernos ingenuamente positivos o desarrollar pensamientos bondadosos hacia los demás, sino tener genuinamente un Estado de relaciones humanas edificantes. Esto es:

Pensar, actuar y conseguir; acciones que sean edificantes para usted y la otra persona, sea quien sea, desde el nivel más bajo en la organización hasta el más encumbrado, pasando por los nuevos clientes y los ya consolidados.

Algunas preguntas poderosas que usted se puede hacer al relacionarse con otros son: ¿Cómo ayudo a esta persona? ¿Qué mueve a esta persona a buscar un acuerdo conmigo? ¿Cuál es la genialidad de ésta persona?, todos tenemos un genio dentro, algo que nos hace especial, pero pocas veces lo dejamos salir y menos aún la gente se da cuenta.

Finalmente una buena práctica es escuchar, es una de las mejores cosas que podemos hacer para relacionarnos con otros, ni hacer juicios ni preparar respuestas, simplemente escuchar y con ello se dan los acuerdos, las ventas y las buenas relaciones de manera natural.

Si a lo anterior le agrega el aderezo de reglas muy sencillas a través de las cuales el trato con los amigos, clientes y compañeros de trabajo, con la finalidad de mejorar las relaciones humanas, usted notará que éstas se mejoran y se guían con facilidad los acuerdos o las ventas. Si logra que los demás cooperen gustosamente, usted estará logrando un resultado positivo en sus relaciones, porque despertará el ánimo en otros y las ganas de esforzarse por mantener en buen nivel la relación. Estas reglas son:

1. Evita la crítica, nadie necesita un comentario inadecuado.

2. Evita Juzgar, porque nadie está libre de cometer errores.

3. Evita quejarte, encuentra soluciones.

4. Siempre que hables, edifica.

5. Escucha atentamente.

6. Da las gracias, siempre.

7. Sonríe, es gratis y es deseable.

8. Evita las discusiones estériles.

9. Ayuda al crecimiento de los demás, colabora.

10. Llama a los demás por su nombre.

En los entrenamientos a los líderes y ejecutivos que me distinguen con su preferencia, tomamos cada una de éstas reglas y las vamos practicando poco a poco hasta lograr un cambio de acciones encaminadas a mejorar y tener una vida de plenitud, llegando al siguiente nivel de desarrollo, pero lo principal es que cambian los significados de relacionarnos con los demás y tener acuerdos productivos en la vida.

¿Qué pasa si usted los practica? Inténtelo y me cuenta cómo le fue.

Mándeme sus comentarios y sígueme

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