Mario Alberto Hernández Performance Coach & Business Developer

Hace unos meses di un curso de creatividad en el trabajo, tenía reunido a un grupo de 60 personas y todo transcurría con normalidad hasta que en una lámina apareció el reto de los 9 puntos propuesto por Edward de Bono, para comprender el paradigma y cómo solucionarlo.

Seguramente usted lo ha visto, se trata de un grupo de 9 puntos que el participante debe conectar con sólo 4 trazos, sin despegar el lápiz del papel.

Con esta dinámica los participantes son invitados a ver cómo sus creencias dominan sus desempeños; una semana antes, estaba en la sala de espera del dentista y había un altero de revistas, una de ellas era de psicología y medicina; la saqué y comencé a ojearla y encontré un interesante artículo que decía que el 98% de las veces que no logramos nuestras metas se debe a las creencias que nos dominan y ponían como ejemplo los egresados de la universidad, casi instintivamente saqué mi teléfono y busqué el dato para México, lo encontré publicado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el dato era escalofriante, en nuestro país sólo el 10% de los egresados se titula y las razones para no hacerlo son: que encontraron trabajo y ya no tenían tiempo, no tenían dinero el examen o no habían hecho la tesis por flojera ¿cuántas de esas razones no eran creencias?.

Estaba dispuesto a usar ese ejemplo en la aplicación de la dinámica y entonces sucedió; al aparecer la imagen de los 9 puntos, di las instrucciones y enseguida pregunté “¿ustedes creen que se pueda resolver?.

¿Se pueden unir los 9 puntos con 4 líneas rectas, sin despegar el lápiz del papel?

La mente cerrada.

Casi de inmediato un grupo de jóvenes empleados del fondo respondieron “¡Claro que no! Es imposible sin despegar el lápiz”.

Esta respuesta es la que da alguien cuya mente está cerrada a los retos que desafían la lógica, normalmente nos acostumbramos a la famosa zona de confort hasta en lo mental y un reto es la invitación a salir de ella ¿y qué hay fuera? La zona de miedo, es decir “algo” que al no saber qués, nos da miedo descubrir.

El miedo de ninguna forma es malo, es simplemente; sirva para obtener resultados que no sabíamos que podemos obtener si la mente es abierta a vencerlo o es terriblemente limitante si nos congela.

El miedo dispara adrenalina que nos ayuda a aguzar los sentidos y nos convierte en más sensibles a lo que nos rodea, sin embargo, hay quien se paraliza y sucumbe y estamos a los que nos reta y nos lanzamos a la aventura.

Un simple ejercicio como el de los 9 puntos, sirve para divisar el tipo de mente que tenemos cerrada o abierta, la mente abierta diría “ok, manos a la obra”.

“La mente es un caballo que debe ser gobernado por la voluntad y dirigido hacia nuestras metas”

Mario Alberto Hernández

Mente aprendiz.

Otro grupo respondió “Seguramente se puede hacer, pero danos más información, explica algo más ¿o así?” mi respuesta fue “¡así!”.

Esta reacción es a la que llamo mente aprendiz, debido a que está dispuesta a aprender, no se niega y reconoce el reto y pide más información, para aprender el proceso.

En la vida es necesaria esta mente para interrelacionarnos con los demás, aprender de ellos y desarrollar nuevas formas de entendernos, un líder, debe tener una mente aprendiz si desea escuchar y aprender del equipo, cosa que éste valorará y mediante lo cual, logrará la cohesión del equipo.

Una mente aprendiz, permite reconocer que no lo sabemos todo, nos ayuda a desarrollar nuevas herramientas de trabajo y nuevas formas para nuevos desempeños; es la cualidad más deseada para cualquier formador de equipos.

Mente audaz.

Aún no terminaba de resolver dudas cuando al voltear a mi derecha había un grupo de colaboradores que ya estaban haciendo el ejercicio, desarrollando formas de solucionarlo sin esperar a que les diera el arranque, a estas mentes les llamo mente audaz, porque el tema con ellos es ponerles una meta y simplemente se avocan a ella. No esperan más ni cuestionan si es posible o no, simplemente luchan por resolverlo dado que esa fue la instrucción.

Algunas mentes reaccionan así, en ninguna parte digo que esté mal; simplemente esta reacción pudiera ser muy buena para quien se lanza a resolver un tema dada la confianza en que se puede o el deseo de ganar, lo veo como un asunto más de querer ser competitivo que ser operativo.

Estas mentes son muy poderosas y la que mejor opera, es la mente aprendiz, por la actitud de interactuar y conocer con bases. Como coach ejecutivo y formador de vendedores puedo decir que la actitud lo es todo, cuando la persona quiere aprender y se deja enseñar, esa persona tiene todas las posibilidades a su favor. Por cierto, intente la solución al problema de ls 9 puntos y escríbame para la respuesta, hagamos juntos este espacio.

Le deseo buenos y prósperos negocios.

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