Por Mario Alberto Hernández | Performance Coach & Business Developer

¿Alguna vez ha escuchado hablar a alguien y lo ha sentido exagerado o fuera de la realidad? Hablamos como representamos el mundo en nuestra mente, por eso siempre digo: usted es lo que piensa.

Pensamos en imágenes ciertamente y dialogamos con base en estas representaciones y es con ellas que tratamos de relacionarnos con el mundo, pero también nos lo explicamos ¿se imagina cuantas distorsiones cargamos a la hora de querer hacernos entender en los negocios o en el terreno personal?

El lenguaje es vital para hacer que las cosas fluyan, tenemos un lenguaje no verbal que es más del 60% de lo que decimos y comunica de manera eficiente y el resto son las palabras y el tono de voz que utilizamos. Algunos ejecutivos conocen bien esto, por ello al dar una indicación e impostar la voz, dar el énfasis adecuado a algunas palabras, etc. provocan efectos bien premeditados en los clientes, personal o en general la audiencia a la que se dirige.

Pero más allá del tono de voz y el lenguaje no verbal, existe el modelo en el que se representa la realidad el individuo y con el que se conduce en la realidad como si tuviera un par de lentes de color. Es decir con cierto grado de distorsión.

He visto que algunos líderes distorsionan sus comentarios con expresiones como estas:

“Todos los viernes son días perdidos en ventas”.

“Nuca vendo en enero”.

“Jamás he logrado un acuerdo en la primera reunión”.

“En esa empresa no me quieren, porque no me contestan”.

“Pensé que te habías olvidado, de mi”.

“Este cajero automático no me quiere, no funciona”.

Estas son dos de las maneras más comunes de lo que se conoce como Metalenguaje más comunes, las primeras tres expresiones son generalizaciones y las últimas tres son distorsiones.

Quizás las haya escuchado y al mismo tiempo hasta le hayan llamado la atención, es que cuando expresamos de esta manera, tenemos un mapa de la situación que de suyo está alterado y al cuestionar “¿De verdad en ningún viernes has hecho algo provechoso para afirmar que todos los viernes son días perdidos?” es probable que nos respondan con una excepción que quien lo dice despierte y vea que no es así; pero al repetirlo de manera constante se vuelve una creencia.

El lenguaje nos dice mucho

Hablar y comunicarnos es la cosa más hermosa, retadora y creativa que podemos hacer como seres humanos, algunos investigadores han descubierto un tipo de lenguaje en los delfines y las ballenas, pero no se ha decodificado aún; sin embargo nosotros tenemos la maravilla de texturizar el mensaje, mediante los tonos de voz, énfasis y silencios; ponerle imágenes a través de las metáforas o un metanivel es la inducción de estados, cuando hacemos que los demás “miren” lo que decimos o se transporten a una sensación en particular, con sólo escucharnos.

Hablar es fácil, pero hablar bien es un reto y lograr la inducción de estados es sólo para maestros de la comunicación y créame, cualquiera puede aprender y desarrollar con maestría una buena comunicación.

“El lenguaje nos habla de la riqueza interna del líder”

Mario Alberto Hernández

Distorsionamos el lenguaje por experiencias pasadas, mapas mal diseñados o simplemente porque nos enfrentamos a algo que no pudimos explicarnos con lucidez, pero la buena noticia es que, de igual forma podemos cambiar las creencias, temores o significados mediante este Metamodelo del lenguaje.

El primer paso para mejorar la calidad de nuestro lenguaje y volverlo creativo, asertivo y con mejores resultados, es confrontar lo que decimos, por ejemplo:

“Todos los viernes son un mal día para vender” podríamos confrontarlo y preguntarnos “¿de verdad todos?” “¿nunca he vendido en viernes?” “¿de dónde me viene esto?”

“Este coche, se me hace que no me quiere” confrontarnos con nuestras palabras “¿Un automóvil siente?” “¿A qué me quiero referir con esta expresión?”

En la calidad de nuestra representación de la realidad, estriba la calidad y la objetividad con la que nos relacionamos con el mundo.

Si usted se descubre utilizando palabras como: “siempre”, “nunca”, “todo” que son palabras totalizadoras; entonces lo invito a que cambie el significado y las use de manera consciente, con frases como: “Siempre me va bien”, “Nunca pierdo una oportunidad” o “Todo el tiempo es un buen tiempo”; nuestro cerebro necesita ser retado de manera constante con nuevos conceptos lingüísticos lo que resultará en nuevos comportamientos en la realidad, es decir en la medida en que usted rete a su cerebro a tomar un cambio de significado de manera consciente, éste pondrá sus recursos a trabajar en esa dirección.

Si no lo creo lo reto a probarlo, pero deberá confrontar sus decires. Escríbame, me interesa conocer sus experiencias.

Le deseo buenos y prósperos negocios.

1 Comentario »

  1. Muchas gracias, es un buen artículo
    Estoy muy de acuerdo con esta filosofía de negocio y como siempre, se aprende algo nuevo
    Me quedo muy enriquecida con varios conceptos importantes, para ser más asertiva

    Me gusta

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