Por Mario Alberto Hernández | Performance Coach & Business Developer

“El uno es un número demasiado bajo para lograr grandeza”.

John Maxwell

Este artículo no pretende ser el aporte definitivo al tema del liderazgo, sino una breve reflexión que inicie una indagación más profunda de quien lee, finalmente todos tenemos un perfil que, si se desarrolla, devela el liderazgo personal.

En mis talleres y entrenamientos, yo defino al liderazgo como la capacidad de propiciar el éxito en una organización que puede ser un grupo religioso, empresarial, cultural o científico, incluso en la familia; o bien, colaborando con una sola persona al hacer coaching.

Estilos y congruencia

De acuerdo a la teoría del color de Max Lüscher, quien desarrolló en 1947 una prueba proyectiva para determinar –con base en la química cerebral- el estado de ánimo y la actitud del evaluado; existen tres grandes perfiles del liderazgo: Social, Agresivo y Trabajador; obviamente estos perfiles no son mutuamente excluyentes, sino que el individuo utiliza uno de manera más frecuente pero en él, conviven los tres.

El líder agresivo no es quien se levanta de la silla y golpea, sino el que asume riesgos y toma la iniciativa. Por su parte el líder social, utiliza la habilidad de convencer y socializar para influir, motivar y propiciar el éxito y el líder trabajador es en realidad alguien de bajo perfil que no es estridente, sino que de manera silenciosa conoce y domina el proceso, de modo que es indispensable para la organización.

En los equipos de trabajo, la convivencia de estos liderazgos es vital, ya que, en la diversidad y flexibilidad en la convivencia se encuentra la generación de soluciones.

Líder Total

Sin embargo, mucha gente me pregunta cuál es el mejor perfil y respondo que no, no depende de la actividad, en la que se encuentre la persona que dirige; sino en su habilidad para usar dichas características dentro de él o ella, al momento de liderar.

Al que llamo el Lider Total, es un individuo que sabe ser agresivo en ocasiones, para tomar decisiones; social para convencer a los demás; y trabajador para permanecer inmerso en el proceso dentro de la organización. Este líder, que aplica esta manera de actuar, se convierte en un elemento que coordina al equipo y logra resultados.

Por lo anterior, las claves para que ejerza de manera efectiva su estilo de liderazgo, tiene que ver con tres habilidades implícitas:

Escuchar. El ejercicio de poner atención en lo que dice el equipo y traducirlo en acciones, es escuchar.

Comunicar. La capacidad de traducir la visión del líder en inspiración dentro del equipo, es lo que comúnmente se llama “ponerse la camiseta”, pero es, sobre todo una evidencia de la buena comunicación del líder hacia la organización.

Acompañar. Finalmente, un buen líder confronta al personal con su desempeño, lo reta a hacer nuevas prácticas y tener nuevos resultados, para finalmente lograr nuevos estándares de trabajo; para ello los acompaña en la transformación.

Para finalizar, le recuerdo que un auténtico líder no se considera “Producto terminado” es decir, no cree saberlo todo y no necesitar mejora, por el contrario, constantemente está buscando el siguiente nivel de conocimiento y desempeño.

Escríbame sus comentarios y experiencias, le deseo buenos y prósperos negocios.

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