¿Te duele hasta el alma o te duele hasta el ego?

Después de un sábado con algo de trabajo, cansancio, dolor de pies y un poco de frío, llegue a mi escritorio viéndome en la necesidad de descargar mis reflexiones en el lienzo en blanco. Esas que aparecen silenciosas, necias y muy persistentes. Porque vuelven en los momentos de concentración, donde existe la necesidad de sostener el aire, para generar precisión y seguir corriendo tras el bendito perfeccionismo que no se deja atrapar. Y ahí están sigilosas, sin mucho ruido pero de presencia fuerte y firme.

Preguntas y más preguntas.

Y es que somos tan fáciles de caer en la provocación para mirar a nuestro interior, que cuando otro trae una conversación a la mesa, te das cuenta que también es tu conversación. Y así de fácil la mente y el alma te recuerdan que hay charlas pendientes.

Hace algunos días me decía para mis adentros “Esta situación me duele hasta el alma” con llanto en los ojos, mi conversación era terrible al parecer no había salida, “una desgracia”.

ME DUELE HASTA EL ALMA-. Fue la frase que llamó mi atención

Y, ¿Quién no ha sido presa de esa frase? Frase que es provocada por el desamor, la desilusión, la indiferencia, el fracaso, la mentira y así podría enlistar muchas más. Incluso me atrevo a decir que, hemos llegado a pensar que –el dolor del alma- “pocos” lo entienden.

Y las preguntas del millón ¿Qué es el alma? ¿Porque si no la vemos puede doler tanto? ¿Qué realmente le duele al alma?

Reflexionando un poco y con esta conversación más que instalada en mi mente, me di a la tarea de investigar ¿Qué es el alma?

El término alma o ánima (del latín ánima) se refiere a una entidad inmaterial que, según las afirmaciones y creencias de diferentes tradiciones, perspectivas filosóficas y religiosas, poseen los seres vivos. La descripción de sus propiedades y características varía según cada una de esas tradiciones y perspectivas.

Es decir es “algo inseparable del cuerpo físico mientras este último viva”, también encontré que Aristóteles se refería al  –alma-  como el principio vital o esencia interna de cada uno de esos seres vivos, gracias a la cual estos tienen una determinada identidad, no explicable a partir de la realidad material de sus partes, o sea (el cuerpo).

Entiendo con esto que el alma puede ser nuestro todo, siendo nada. Y cuando comencé a leer acerca de esto, aclaraba algunas cosas acerca de la frase iniciar –me duele hasta el alma-.

Y es que partiendo de que el alma es algo intangible que brinda una identidad al cuerpo que la posee, mi pregunta es ¿Qué le puede doler tanto al alma?

A la humanidad lo que nos duele y se llama ego.

Karla Yunnuen

Dentro de todo este mar de preguntas que solo me invitan a documentarme y sacar mis propias conclusiones (no precisamente debes estar de acuerdo), concluí en este momento y con la información que tengo que esa frase que alguna vez nos ha atrapado, en un llanto incesante la estamos confundiendo con –me duele hasta el ego-,  y porque te digo esto.

Porque al –alma- siendo algo tan grande e intangible no le pueden doler cosas que sean provocadas fuera de nosotros.

Es decir al alma no le puede doler que alguien no haya correspondido a tu amor, o que el fracaso de eso por lo que tanto trabajaste no haya dado el resultado esperado, o bien que la persona que alguna vez amaste, hoy te sea indiferente, o que la mentira haya destruido el amor de pareja, que tu hijo se haya convertido en un delincuente, muchos ejemplos.

Creo que al alma le duelen las acciones que tienen que ver con nosotros mismos es decir.

Al alma no le duele el desamor del otro, le duele el desamor propio.

Al alma no le duele el fracaso, le duele que no creamos en nosotros mismos.

Al alma no le duele la indiferencia, le duele que sigamos  buscando donde no hay.

Al alma no le duele que un hijo se haya convertido en un delincuente, le duele que no seamos capaces de establecer y cumplir nuestros propios límites y que nos veamos rebasados por el chantaje y los caprichos.

Al alma no le duele lo externo, le duele todo lo que dejamos de hacer por nosotros.

A la humanidad lo que nos duele y nos duele un chingo se llama ego.