Por. Ale Zenteno – Diseñadora web especializada en Squarespace.

Seas autónomo con una marca personal o manejes una agencia que ofrezca servicios profesionales, contar con un sitio web <es una obligación>. Digamos que es la tarjeta de presentación de hoy en día. Por lo que me atrevo a comenzar este artículo con un “bonus”: el mayor error es no contar con un sitio web.

Para mí, mi sitio web es como una “base de operaciones online”, el espacio en donde convergen y cobran sentido todas mis estrategias de branding y marketing. Ahora, no se trata de tenerlo por tenerlo nada más para cumplir con el requisito. Se trata de crear una herramienta de negocio que trabaje para ti, 24/7 los 365 días del año.

Desgraciadamente veo muchos sitios web a diario que no cumplen con los mínimos necesarios para convertirse en esta fuerza generadora de prospectos. Es por eso que hoy te comparto 9 grandes errores en tu sitio web que pueden estar costándote dinero, pues te impiden alcanzar tus objetivos de negocio:

  1. Falta de claridad. 

Tienes entre 3 y 5 segundos para enganchar a tus visitantes. Si a alguien le toma más tiempo decifrar de qué se trata lo que ofreces en tu sitio, es altamente probable que cierre tu pestaña en su navegador para nunca jamás volver.

Hay varios factores que pueden contribuir a que tus visitantes se sientan confundidos o abrumados al llegar a tu web, algunos de los más comunes son:

  • Carecer de una propuesta de valor que de alguna forma transmita qué haces, para quién y cómo. Esta propuesta de valor deberá estar condensada en un pequeño párrafo y ser lo primero que vean tus visitantes en la cabecera principal de tu página de inicio.
  • Un menú de navegación con muchas pestañas o pestañas muy “creativas”. Que tu menú de navegación tenga demasiados elementos y/o que cada elemento despliegue una serie de opciones, puede abrumar a tu visitante, pues le complica la tarea de encontrar lo que está buscando. Lo mismo sucede si los nombres que asignas a cada pestaña no se entienden, por ejemplo, si el botón que lleva a tu blog aparece como “píldoras de sabiduría”; los usuarios no se tomarán la molestia de adivinar de qué se tratan tus títulos, es mejor reservar la creatividad para otros espacios. Nombra cada pestaña con títulos estándar y brinda un máximo de 6 opciones en la navegación principal, lo que no tenga lugar ahí puede ligarse en el pie de página y en otros botones a lo largo de las páginas de tu web.

2. Demasiadas llamadas a la acción por página.

Cada página dentro de tu sitio web debería llamar a tomar una sola acción principal. Por ejemplo:

  • Tu página sobre mí, puede llamar a contactarte.
  • La página de servicios, pueden persuadir a que los interesados agenden una consulta gratuita.
  • Un blog post invitará a que se suscriban a tu boletín.

Es totalmente aceptable tener más botones por página o una barra lateral con diversas llamadas a la acción, sin embargo, el enfoque de tu estrategia debe concentrarse en que el visitante realice esa acción principal para que ésta no pierda su efectividad.

Únicamente, el inicio, podría plantear más de una llamada a la acción y, aun en esta página, sugiero tener 3 como máximo; que podrían ser: conocer tu servicio o producto estrella, saber más sobre ti y visitar el blog.

3. Hacer llamadas a la acción que no generan negocio.

Actualmente, con la competencia virtual que existe, es complejo lograr que tus posibles clientes aterricen en tu sitio web. Será un desperdicio de marketing, entonces, que una llamada a la acción principal consista, por ejemplo, en que te sigan en redes sociales pues volverás a mandarlos a la meca de la distracción donde estás compitiendo con un montón de otras marcas.

Si por fin has logrado que lleguen a tu web, asegúrate de que valga la pena y ofrece tus servicios o productos como foco principal y/o asegúrate de que se suscriban a tu lista de contactos.

4. Inconsistencia visual.

Quizá no has pasado por un proceso de creación y desarrollo de tu marca, sin embargo, es importante crear una congruencia entre los elementos visuales de la web. Esto genera confianza en tus visitantes pues transmite la idea de una marca más establecida.

Puedes lograr la armonía entre tus elementos visuales determinando una paleta de 3 a 5 colores, limitando el uso de tus tipografías de 2 a 3 y definiendo un estilo fotográfico (aunque se trate de fotos de stock).  

5. Creer que el tráfico a tu web llegará por sí solo.

Desgraciadamente, contar con un sitio web no te llenará de visitas por arte de magia. Toma bastante dedicación y paciencia generar tráfico hacia tu web. Por un lado existen varias cuestiones técnicas en el “tras bambalinas” de tu web, como son todas las descripciones que puedes agregar a tus páginas, artículos e imágenes. También si tu web es segura y mobile responsive.

Por el otro lado, está tu estrategia de contenidos. Sin un calendario editorial que te mantenga generando nuevas publicaciones de calidad y con regularidad, tu web facilmente se perderá en el inmenso océano llamado internet.

6. No tener un blog. 

Este punto nace directamente del anterior. El blog es ese elemento viviente de tu web que generará la mayor parte de tu tráfico. Y con blog me refiero a cualquier formato de publicación con el que regularmente puedas publicar contenidos de calidad para la audiencia que deseas atraer. Es decir que aquí entra el blog de texto, el podcast y el video blog o vlog.

Publicar contenidos de manera habitual en tu web tiene muchas ventajas: te permite posicionarte como referente en tu tema, ayuda al posicionamiento de tu sitio web en los motores de búsqueda y la ventaja principal, al menos desde mi punto de vista, te permite crear una comunidad en torno a tu marca. Esa audiencia verdaderamente enganchada con tus contenidos se volverá muy leal, te ayudará a difundir tu mensaje y estará mucho más ávida de consumir tus servicios o productos.

7. No contar con un formato de suscripción.

Una de las tareas principales de tu sitio web es ayudarte a generar nuevos suscriptores a tu lista para, posteriormente, implementar estrategias de email marketing, embudos de venta y apoyar tus campañas de publicidad, en FB Ads, por ejemplo. 

Ahora, de repente hay confusión entre lo que es un formato de suscripción y uno de contacto, y son muy distintos. El formato de contacto te enviará los mensajes directamente a tu bandeja de entrada. El formato de suscripción aloja la información en una base de datos soportada por algún proveedor como ConvertKit, Maichimp o Infusion Soft.

8. Una página “sobre mí” que sólo habla de ti.

Dedicarte a la tarea de redactar textos verdaderamente persuasivos para cada página de tu web (copywriting) es vital para lograr tus objetivos de negocio. La página “about” o “sobre mí” no es la excepción. Esta es una de las páginas más visitadas de tu sitio, por lo que es de suma importancia que esté confeccionada para conectar con tu audiencia.

Si todo lo que compartes en ella nace desde el “Yo” o desde el “La Compañía” sin tomar a tu cliente ideal como punto de partida, dificilmente lograrás el efecto de confianza y empatía necesario. Asegúrate de que todas las historias, formaciones y datos que compartes sobre ti sean honestos, generosos y lo más importante, relevantes para tu cliente ideal y la propuesta de valor que le estás haciendo.

9. Un diseño que no se adapte a diversos dispositivos.

Mencioné rápidamente en el punto 5 que tu sitio web debe ser mobile responsive. Esto quiere decir que debe verse igual de chulo y cargar igual de rápido desde una computadora de escritorio, una tablet o un smarth phone. El grueso de tus visitas se hará desde un teléfono móvil y, además, Google penaliza aquellos sitios web que no se adaptan bien a cualquier tipo de dispositivo.

Ahí lo tienes, como ves, pese a que existen diversas plataformas que te permiten construir un sitio web con facilidad y rapidez, hacerlo bien sigue siendo una ciencia que definitivamente tiene su arte.

Por. Ale Zenteno – Diseñadora web especializada en Squarespace.

En el mundo de los negocios online hay una estrategia de marketing en boca de casi todos los expertos: el marketing de contenidos.

Todo lo que consumimos en internet son contenidos, todo. En diversos formatos y por distintos medios, todo es contenido, y por ello, es el medio ideal para construir audiencias online.

Crear contenidos es el pan de cada día de aquellos que buscamos posicionar nuestro emprendimiento en internet.

Algunos creamos contenidos redactando artículos y grabando videos para publicar en nuestro blog o canal de YouTube, otros prefieren iniciar un podcast, otros crean contenido especialmente curado para las distintas redes sociales como Facebook e Instagram.

Cada formato o plataforma tiene sus pros y sus contras, sin embargo, los requisitos indispensables son 3:

  1. Que el contenido sea de calidad.
  2. Que vaya dirigido a un público objetivo, bien definido.
  3. Qué la publicación de contenidos se haga de manera regular.

Vamos a extender un poco más cada punto, ¿me acompañas?

  1. ¿Qué caracteriza al contenido de calidad?

Cuando se habla de crear contenidos de calidad o de valor, se hace referencia a contenidos que cumplen la función de educar, entretener y/o inspirar. Cuando al menos uno de estos 3 componentes está presente en la ecuación, otras cuestiones técnicas tienden a pasarse por alto como, por ejemplo, que no cuentes con un estudio de grabación profesional, o si por ahí, te comiste una coma en el texto de tu último artículo.

Los beneficios:

Hacer crecer una audiencia poniendo empeño en crear contenidos de valor es una de las mejores estrategias a largo plazo, por las que puedes apostar, pues te ayuda a cultivar una comunidad de seguidores verdaderamente fiel, agradecida y dispuesta a recomendar y compartir lo que haces.

  • ¿Cómo está eso de un público objetivo bien definido?

Aquí siempre pienso en la cita de mi mentora (aunque ella no lo sepa), la business coach Marie Forleo: “Si le hablas a todos, no le hablas a nadie” o, dicho coloquialmente, “El que mucho abarca, poco aprieta”. Es vital determinar al tipo de audiencia que queremos atraer.

En el entendido de que es imposible que lo que hacemos sirva, divierta o inspire a todo el mundo, debemos conocer a profundidad al tipo de persona a la que sí podemos impactar. ¿A qué se dedica? ¿Dónde vive? ¿Qué problemas le agobian? ¿Qué le da felicidad, tristeza o rabia?

La clave es ahondar en su mente para conocer aspectos emocionales. No te quedes únicamente en cuestiones demográficas.

Los beneficios:

Te resultará mucho más fácil encontrar nuevas ideas para crear contenidos verdaderamente útiles y emocionantes, a la vez que el impacto de cada pieza de contenido será mayor.

Además, te posicionarás como una persona especializada y será más fácil que la gente identifique de qué va tu mensaje.

  • Publicar de manera regular, como, ¿todos los días…?

Depende del formato y la plataforma que elijas para compartir contenidos.

Por ejemplo, el contenido compartido en redes sociales tiende a tener una vida más corta y los algoritmos están diseñados de forma que para estar presente, la publicación de contenidos debe hacerse varias veces por semana. Sólo recuerda, calidad sobre cantidad. Postear por postear cualquier cosa en redes sociales bien te va valiendo como no postear nada.

Los contenidos creados para ser descubiertos por buscadores como Google o Youtube tienden a dar más rendimiento, aunque son más difíciles de crear y toma más tiempo posicionarse. Un buen arranque es un video, artículo o episodio de podcast a la semana, quincenalmente como mínimo.

La constancia es el lado menos ameno del marketing de contenidos, pues toma dedicación y tiempo. Por ejemplo, yo puedo decir que me encanta publicar nuevos artículos en mi blog, pues de verdad me apasionan los temas que trato ahí, sin embargo, hay semanas donde entre los proyectos, los correos y la creación de contenido, sencillamente quiero volverme loca. En mi caso, soy solo emprendedora, y me gusta serlo, así que, me toca lidiar con ello; en el caso de que cuentes con un equipo, es una tarea que puedes delegar.

Los beneficios:

Muchos, a continuación, te comparto 3 que me encantan:

Primero, tu audiencia sabe que cuenta contigo. Comenzará a esperar, buscar y compartir tu contenido fresco.

Segundo, la práctica hace al maestro. Tus contenidos irán mejorando una pieza a la vez, ya sea la forma en que redactas, tu soltura frente a la cámara o tu dicción, etc. Asimismo, dominar el ritmo de tu calendario editorial sólo vendrá a base de constancia.

Tercero, todas las plataformas premian la constancia. Desde Google hasta Instagram. ¿Hay casos de suerte donde un solo contenido se vuelve viral y la exposición de su creador explota? Los hay, sin embargo, son casos contados y para mantener a una audiencia y fidelizarla, habrá que seguir compartiendo valor.

En resumen:

Conoce a tu público y trata de servirle de la mejor manera posible. Si haces de esto la médula de tu marketing de contenidos, todas las piezas irán tomando su lugar.